Cuando me refiero a amor, pienso en todos sus tipos. Erich Fromm describe cuatro: el fraternal, maternal, erótico y el religioso. De a poco, este blog se va llenando de historias que intentan abarcar a todos.

domingo, 14 de febrero de 2010

Una reflexión en San Valentín


Hace un tiempo que vengo pensando en cómo es posible que un término o una idea pueda cambiar de significado para mí dependiendo del uso que le dé tal o cual persona.
Este caso es el de la palabra "amante".
Tengo que reconocer que nunca me gustó. Siempre la relacioné con adulterio, o bien con lo clandestino y lo prohibido. Para mí amantes solo eran las personas que se relacionaban a través del sexo. Por favor sepan comprender si mi confesión es ingenua, pero creánme que si lo es. No es pacata (otra palabra que tal vez analice más adelante).
¿Quiénes se convierten en amantes? Aún no lo sé muy bien, pero pareciera que más que definir algo prohibido, define una relación efímera. Amantes son: adolescentes que prueban su primer beso o un hombre y una mujer que deciden refugiarse unas cuantas horas en un motel y luego volver a ver a sus familias después del trabajo. O propios de los amantes serían los jóvenes amores de verano.
Hace unos días entendí (luego de escuchar a alguien importante para mí referirse a una pareja que se besaba en la calle) que ser amante es solo eso, dar amor. O por como suena la palabra "estar dando amor". Comprendí que sencillamente es aquel que ama aunque sea por un corto tiempo, una tarde, un mes o unos cuantos días.

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